miércoles, 28 de agosto de 2013

Kagefumi.

Pisadas secas, luz de luna coloreando nuestra piel, tu fría mano. Al amanecer, abandona tus dudas para que podamos seguir juntos.
Busca una razón para seguir creyendo en el mañana.
Algo en ti se ha roto, parece como si todo se hubiera distorsionado. Eh, ¿todavía puedes sonreír?
Sigue abrazándome con fuerza para que no te olvide. Algún día no podrás escuchar mi voz.
Nuestras pisadas, que se solapan hasta detenerse a nuestros pies, parecen a punto de desaparecer bajo la intensa lluvia. 
Agarra mi mano con fuerza; ahora mismo, eso es suficiente, es la única luz que hace que siga creyendo en ti.
Sigue abrazándome con fuerza para que no te olvide. 
Algún día no podrás escuchar mi voz. Ni siquiera te cubriré con un paraguas
bajo la intensa lluvia. Al pensarlo, me siento triste.
Sigue amándome, sigue amando este corazón tan frágil. Los dos caemos mientras observamos la luz.
Por fin soy capaz de ver más allá de tu sombra.

No olvides que éste no es el final.