miércoles, 28 de agosto de 2013

Kagefumi.

Pisadas secas, luz de luna coloreando nuestra piel, tu fría mano. Al amanecer, abandona tus dudas para que podamos seguir juntos.
Busca una razón para seguir creyendo en el mañana.
Algo en ti se ha roto, parece como si todo se hubiera distorsionado. Eh, ¿todavía puedes sonreír?
Sigue abrazándome con fuerza para que no te olvide. Algún día no podrás escuchar mi voz.
Nuestras pisadas, que se solapan hasta detenerse a nuestros pies, parecen a punto de desaparecer bajo la intensa lluvia. 
Agarra mi mano con fuerza; ahora mismo, eso es suficiente, es la única luz que hace que siga creyendo en ti.
Sigue abrazándome con fuerza para que no te olvide. 
Algún día no podrás escuchar mi voz. Ni siquiera te cubriré con un paraguas
bajo la intensa lluvia. Al pensarlo, me siento triste.
Sigue amándome, sigue amando este corazón tan frágil. Los dos caemos mientras observamos la luz.
Por fin soy capaz de ver más allá de tu sombra.

No olvides que éste no es el final.

miércoles, 7 de agosto de 2013

BUSTED.

Yo:
Volvamos a lo de compleja entonces.

Anónimo:
No sé porque insistes en que no. No es nada malo, al contrario, es muy bueno

Yo:
Porque quiero que me des tus argumentos.

Anónimo:
Pero si ya te lo he dicho, mujer.

Yo:
No importa, dilos de nuevo.

Anónimo:
No. Ponme atención cuándo te lo digo.

Yo:
Pero no me dijiste.
Hablaste de mi autoestima, y ya.

Anónimo:
Te lo he dicho antes.
Por fuera parecer una mujer segura, confiada, superior, tienes un aire de que nadie se mete contigo porque no sabe lo que le espera. Pero en tus ojos siempre hay algo que no te deja ser esa persona todo el tiempo. Hablando ahora contigo lo confirmé, puedes parecer indestructible un momento y en la siguiente frase pareces totalmente indefensa. No sé cómo lo haces, me intriga. Son matices como de una Laura "buena" y una "mala" que compiten.

Anónimo:
Hablas de todo con propiedad absoluta pero al mismo tiempo tienes curiosidad por conocer más, por saberlo todo de todo. Hablas muy suelta, pero a la vez sé que no dices nada al azar.
Es todo, mujer. ¿Cómo no te das cuenta?

Anónimo: 
Puedo sentir en un momento que te importo, y en la misma frase sentir que de verdad te valgo cero. Siento que juegas y que al mismo tiempo te entregas.
¡No sé! Si supiera todo lo que eres no serías tan divinamente compleja.

Yo:
No sé qué puedo responder a esto.
Realmente sí hay dos versiones de mí, a la mala (o mejor dicho, imperfecta) yo le digo con cariño "Kaori"
¿Cuál te gusta más?

Anónimo:
Me encantan las dos.

Yo:
¿La que es ruda, fría, a la que no le importa nada, la que juega y manipula, la que consigue lo que quiere aun si tiene que pasar por los demás, la egocéntrica, la egoísta? ¿O la que por momentos se da cuenta que está perdida, que en realidad no sabía nada de lo que creía y que necesita seguir buscando y descubriendo; la que se da cuenta de las cosas "malas" que hace la otra e intenta compensarlo con dulzura?

Anónimo:
Las dos, realmente. No sé por qué, y así suene horrible, me gusta que me manipules, me da curiosidad cómo logras derrotarme tan fácilmente. Me encanta sentirme parte de tu juego porque sé que no sabes en qué momento se te saldrá de las manos, vas por una cuerda floja y me encanta verlo. Y a la vez amo cuando eres dulce, cuando pareces indefensa... Quisiera hacerlo todo para protegerte. Para que te des cuenta que estoy acá y que me tienes.

Yo:
Tú estás demasiado segura de que puedes hacer que yo sienta algo por ti, y yo me mandé a esa cuerda floja porque estaba segura de que no iba a caer. Y no lo haré. Te dije que no te ilusionaras. Te dije que iba a empezar a jugar contigo sin darme cuenta el momento en el cual empezaba, te dije también que me encanta que me digas estas cosas, que te sientas así por mí y ya has visto que a esa parte "mala" de mí le encanta mantenerte así, y hará lo posible por no perderte. Pero existe la parte "buena" la que no puede dejar que ingreses, y la que me mantiene y me da la seguridad de seguir caminando en la cuerda floja.
El juego no se me va a salir de las manos, no mientras tenga una razón para tenerlo controlado.

Anónimo:
Ojalá tengas razón.

Yo:
La tengo.
¿Pero por qué dices tú "ojalá"?

Anónimo:
No importa.
Solo espero que la tengas.

Yo:
¿Lo hiciste a propósito?
Claro que importa, sino no lo preguntaría.

Anónimo:
Porque es un juego, pero de dos personas. Y no eres la única caminando por esa cuerda floja.

Yo:
Te lo advertí...

Anónimo:
Yo lo sé.
Soy consciente de lo que haces. Y decido ser parte de ello.

Yo:
Bueno... Te enseñaré un poco. Este tipo de reacciones son de "Kaori", siempre que la elogies, o digas cosas demasiado buenas para ser verdad está va a ser la reacción. Se pone a la defensiva, crea una barrera, desvía el tema.

Anónimo:
Lo sé querida.

Yo:
¿Qué más sabes?

Anónimo:
Sé que cuando hablas de sexo habla tu "yo mala". Cuando hablas de hacer el amor, es la otra. Sé que cuando tomas el 90% de ti es egoísta. Lo que no sé es qué siente tu "yo buena" cuando digo lo que siento. Sé que intentas ocultar lo que temes, sé que no te gusta sentirte débil, sé que prefieres usar una máscara 24/7 a que alguien te "descubra".

Anónimo:
Sé que te subestimas, que sigues pensando que estoy jodiendo porque no te crees capaz de generar algo así en otra persona. Y luego "Kaori" se siente halagada y lo cree todo y juega conmigo, porque ella sí lo cree.
Sé que intentas disfrazarlas en una, pero no puedes.

Yo:
No lo intento, yo no uso máscaras.

Anónimo:
Bueno, eso no lo discutiré.

Yo:
Son dos partes de mí que reaccionan diferente ante una misma situación, muestro de cada una lo que me convenga en el momento. No siquiera es algo que pienso, sale a flote la que cree que podrá llevar mejor la situación.
Que usualmente es Kaori.

Yo:
Kaori también hace el amor, aunque disfruta más el sexo. Aun cuando no bebo ella es 90% egoísta. No suelo tener temores y cuando lo hago los afronto, creo que ya te dije cuál era el temor que me generaba el hablar contigo "Sentir algo que no debo", y lo afronté cuando te hice prometer que no te vería mientras estuviera en una relación, por respeto a ella. Si llego a sentir algo por ti, entonces debo dejarla. Y para el momento en el cual te vea no será algo que no "deba" sentir.

Anónimo:
No dije que el 90% de ella. Dije que de ti. Cuando tomas eres... Más Kaori.

Yo:
Porque Laura es la parte cuerda, sensata, amable, buena que se preocupa por los demás.

Anónimo:
Lo sé.

Yo:
A mí me gusta más Kaori.
Aunque sin Laura no sabría lo que quiere.
HAHAHA joder, estoy loca. Iré al psiquiatra cuando tenga dinero, lo juro.

Anónimo:
A mí no me pareces loca. Todos tenemos un yo bueno y uno malo. Solo que tú los separas demasiado.
Probablemente me esté equivocando en todo lo que "sé".

Yo:
Haha ¿Por qué?

Anónimo:
Porque eres jodidamente complicada.
En éste momento no estoy segura de nada.

Yo:
Hahahahaha
¿No te has asustado?

Anónimo:
No.

Yo:
Lo has hecho bien, ni siquiera mi psicóloga del colegio acertó tanto.

domingo, 28 de julio de 2013

Nakigahara.

Uh, miren lo que he encontrado: uno de mis escritos favoritos, bastante sucio y morboso si me permiten opinar. Fue originalmente escrito con Uruha y Ruki en mi mente (God, why?) pero la verdad es que cuidé de que no quedaran rastros de ellos en descripciones o narraciones, así que si alguien llega a leerlo puede dejar a su mente al libre albedrío del morbo para imaginar a quien quiera.

ADVERTENCIA:  Contenido explícito. Relaciones sexuales hombrexhombre/slash/yaoi. Muerte de un personaje. Necrofilia.


Mentiría si dijera que no había disfrutado cortar su cuerpo. Si dijera que el sentir su sangre tibia recorrer por mis manos no me había causado cierto placer
Aún hoy sus gemidos de dolor y placer retumban en mi cabeza como el eco en una habitación vacía. Casi puedo sentir su piel tibia de nuevo entre mis manos, casi puedo sentir los suspiros que dejó salir en mi boca mientras lo penetraba. Recuerdo sus ruegos, sus suplicas, sus lágrimas saladas que caían en mis labios bien recibidas, pero era exactamente eso lo que me incitaba a seguir, su dolor. Su dolor me causaba un placer inimaginable.  Aquella voz perfecta cantando solo para mí, dejando escapar gemidos de dolor entre su inconciencia y el placer.
Recuerdo perfectamente como lo seduje, como me gané su confianza en tan solo un día, y en ese día pude verlo en sus ojos: ya me amaba. Hice que me llevara a su departamento, me deseaba, y yo a él.
Recuerdo perfectamente el miedo en sus ojos cuando mientras lo acariciaba, saqué la navaja de mi bolsillo, acariciando su rostro perfecto sin hacerle aún daño. Debía hacer que confiara en mí, no se me iba a escapar. Empecé a desvestirlo, pasando mi navaja por los caminos que mis manos abrían hacia su piel, estremeciéndolo por el frío del metal. Me separé de sus labios para empezar a repartir besos por su pecho, y bajar hasta su vientre y más abajo. Su hombría tenía un sabor delicioso, y me dediqué a darle placer unos minutos. Cuando mi navaja se internó en la piel de su vientre, dando paso a unas pequeñas gotas de sangre, él estaba tan absorto que ni siquiera lo noto. Yo por mi parte esperé que su sangre bajara hasta la base se su pene para lamerla, para combinarla con su esencia y largue un gemido al saborearla. Lamí su herida con mesura, limpiándola, mientras a él se le escapaba de los labios el primer gemido de dolor, el primero de muchos. Lo recosté en su propia cama y amarré sus manos a la cabecera de esta. Separé sus piernas lentamente, él me miraba atento, pendiente de todos y cada uno de mis movimientos. Me acerqué a su entrepierna y justo antes de llevarla a mi boca, él suspiró. Así que decidí torturarlo un poco más. Solté mi aliento sobre su entrepierna, oyéndolo suspirar de nuevo, y mientras él estaba absorto en la ansiedad, yo comencé a hacer figuras con mi navaja en la piel de sus muslos. Figuras con líneas cada vez más profundas. Sus piernas se mancharon de ese líquido carmesí que me enloquecía, tomé todo lo que pude de ese precioso néctar entre mis manos, y lo llevé a mis labios, saboreando lo metalizado en cada gota de su esencia. Él para ese momento, ya lloraba, sollozando apenas. Me acerqué a sus labios, y lo besé, para que él también saboreara su propio néctar, y mientras lo besaba me acomodé entre sus piernas para penetrarlo. ¡Dios! ¡Que estrecho estaba! Era virgen. Y apenas lo supe, me adentré en el con una envestida que lo hizo gemir y soltar otras dos lágrimas, me acerqué a él, y bese sus ojos, lamiendo sus lágrimas.
No puedo definir exactamente en qué momento empecé a obstruir su garganta con mis manos, quizá lo hice desde un comienzo, pero seguramente fue ese maravilloso orgasmo al que lo hice llegar el que le quitó el aliento final. Y ahí vino la mejor parte: cuando dejó de luchar. ¡Debería ser un pecado sentir tanto placer! Supe justo el momento en el que su alma se iba de mis manos, porque su cuerpo se doblegó totalmente a mi voluntad, y ahí perdí la cordura.
Mordí sus labios inertes hasta hacerlos sangrar, lo penetré hasta el fondo, desgarrando su interior, y pude sentir como la humedad invadía aún más su cavidad ¡y fue tan placentero! Así que tomé mi pequeña navaja, y empecé a hacer nuevos cortes sobre su vientre, embadurnándome en su sangre aún tibia.
Pude sentir su cuerpo cambiar de temperatura bajo el mío, hasta ponerse casi tan frío como el otoño que se desarrollaba fuera de mi ventana. Y sentí ese frío rodear mi miembro, porque se había enfriado de adentro hacia afuera, su alma era su calor, y ahora ya no estaba.
Y ese frío se sintió extremadamente placentero. Así que me separé por un segundo de su cuerpo y abrí las ventanas del balcón, dejando que el viento helado entrara en su departamento, llenándolo todo con pequeñas hojas secas. Lo desaté y comencé a morder sus manos heladas cuando sentí el orgasmo avecinarse. Apreté su piel a tal punto de rasgarla con mis uñas. Intenté introducir mis dedos en las heridas que había hecho en su vientre y lo logre, dándome paso a sus intestinos. Tomé la navaja, y la clavé de lleno en su cuerpo sintiendo sus fluidos derramarse en las sábanas, manchándolas de uno y mil colores.
Y finalmente, me vine. Llegué en su interior, brindándole un poco de calor en mis fluidos. Me acosté totalmente sobre el cuerpo inerte y frío, untándome el vientre con su sangre, sus jugos gástricos y su semen, que aún estaba sobre su miembro.
Me quedé ahí unos minutos, mientras mi respiración se relajaba, y luego me levanté, jugué con la sangre aún pegajosa entre mis manos y lo miré. Aún en la muerte su rostro era hermoso.
Me acerqué lentamente y bese sus labios superficialmente, era un beso de despedida.
Recuerdo haber tomado una ducha, y haber incinerado el apartamento y haberme largado de allí. No quedaron pruebas, pero en mis recuerdos aún existe él, con sus ojos brillantes, con su piel perfecta, con sus labios suaves. Aún existe la frialdad de su cuerpo que me rodeó.

Y aún hoy, cuando recuerdo esa noche, mi entrepierna revive y mi conciencia desaparece, incitándome a buscar a alguien que me provoque él mismo placer que él.

sábado, 8 de junio de 2013

Taka:

“A veces también se me acaban las sonrisas para ti, a veces también se me acaban las ganas de escribirte. Pero te amo, ojala lo entiendas, siempre te amo, pero a veces mis abrazos no tienen calor y mi boca no sabe que decir… Pero te amo, siempre te amo, cuando no te convengo, cuando no me soportas, cuando te odio... te amo.”

ABOUT ME

- Me atraen las chicas de cabello corto.
- Me gusta escuchar las conversaciones de la gente que me rodea.
- Disfruto cantar en voz alta aunque no lo hago nada bien, ni lo intento.
- Detesto con mi vida lavar los platos.
- Si no tomo al menos una taza de café al día me pongo ansiosa.
- Cuando me siento nerviosa me toco la nariz.
- La gente suele creer que hago un chiste cuando hablo enserio.
- Mi pelicula favorita es "Eternal sunshine of a spotless mind".
- Detesto escribirme o hablar por telefono con personas con las que puedo hablar frente a frente.
- Odio las mentiras, evito al 100% ocuparlas.
- Soy demasiado literal.
- No me gusta que la gente que me mira en la calle no me sostenga la mirada cuado yo descubro que me observan.
- Suelo imaginarme a las personas sin cabello. Así sé si son atractivas o no.
- Me incomoda a sobremanera el contacto físico innecesario.
- Me gustan los ancianos.
- Gesticulo demasiado al explicar.
- Casi nunca me sonrojo.
- Mido 1.60m desde los trece años. Tenia la esperanza de crecer hasta 1.70m.
- Tengo una lista de cosas por hacer antes de morir.
- Me considero a mí misma fuera del común.
- Me han definido como "pansexual". Aún no entiendo, Oliver Tate dijo que podrian sentir atracción sexual por cualquier cosa; yo me limito a hombres y mujeres.
- Suelo tener sueños muy extraños pues puedo controlarlos. Cuando se salen de mi control, son como "epifanías".
- No me asusto con facilidad.
- Soy esceptica.
- Me molesta encontrar dos personas con el mismo perfume, es como si compartieran la misma esencia.
- Disfruto más re-leer libros viejos que empezar uno nuevo.
- Siento una especie de mini-orgasmo cada vez que estornudo.
- Me gusta memorizar citas de libros, canciones, peliculas o frases.
- Clasifico a las personas en prototipos. Rara vez me equivoco.
- Tengo una fascinación por los lunares.
- Cuando estoy ebria hablo en inglés (mucho mejor que cuando estoy sobria).
- Atraigo más chicas que chicos.
- Odio las tangas.
- Poseo un falso sentido de originalidad que funciona bastante bien para acrecentar mi ego.
- Soy egocéntrica.
- Sé mentir perfectamente.
- No suelo sentir culpa de mis acciones pues contemplo perfectamente las consecuencias y causas antes de tomar decisiones.
- No me arrepiento.
- Me gustan los perros grandes.
- Me atraen las cicatrices.
- Mi animal favorito son los caballitos de mar.
- The worst things in life come free to us.
Odio cuando alguien me ordena el cuarto y luego no encuentro nada. Mi desorden es mi orden.
Cuando no encuentro una explicación bajo la lógica tradicional, aplico mi propia lógica.
- Soy algo rara, pero soy rara entre los normales y normal entre los raros, eso hace al resto raros y a mi normal.- Suelo saludar espontáneamente y en momentos no acordes a la gente que me cae bien (algunos lo consideran extraño).- Odio el emoticón "owo" "ouo" "o3o" y TODOS sus derivados. Los odio de una manera irracional. Esa combinación de letras no debería existir.