lunes, 23 de agosto de 2010

«Si tan solo dejara de pensar en los daños, y me dedicara a disfrutar de las consecuencias…»


¿Qué era todo ese juego? ¿Acaso no se daba cuenta que me hería?
Y yo lo estaba permitiendo, permitía que jugara conmigo según su antojo.
«Si tan solo dejara de pensar en los daños, y me dedicara a disfrutar de las consecuencias…»
No puedo evitar que mil imágenes se pasen por mi cabeza, mil recuerdos. Sus palabras, sus manos, sus gestos, sus promesas fallidas, su felicidad causada por otros, su cabello, sus ojos, sus labios… sus malditos labios.
Toda ella era perfecta. Malditamente perfecta. Engañosa.
No sé cómo fue que todo esto paso, como fue que volví a sentir sus besos, sus abrazos, su aliento sobre mi rostro… aún no concibo comprender como fue que sucedió. Sólo recuerdo el instante en que sus labios tocaron los míos de nuevo, una carga eléctrica se desprendió desde mi nuca, erizándome todos los bellos del cuerpo, despertando las mariposas que yo ya creía muertas. Las revivió.
Fue mucho más intenso que la última vez, su cuerpo debajo del mío, sentir de nuevo sus labios, su piel, oler su cabello, y degustar su sabor.
Nuestro cuerpos es rose, y solo eso, que nos daba placer…. Escucharla casi gemir debajo de mí, el calor en mi cuerpo….
¿Qué significa todo esto? Alguien que me de las respuestas… por favor…